XIMENA KRAHE. MADRID, 1991.

Ximena enfoca su pintura sobre todo al retrato. La pintura ha formado parte de su vida desde que recuerda. Su padre, siendo anticuario, le enseñó el amor por el arte. Su madre y su abuela, que ambas pintaban, le enseñaron su forma de canalizar sentimientos y energía a través de la pintura. Descubrió un modo de alejarse de la realidad y viajar. Por otro lado, algo que siempre despertó su curiosidad eran las personas, sus vidas y la forma que tenían de expresarlas. Se dio cuenta que las miradas dicen mucho más de ellas que lo que realmente pretenden enseñar al mundo. Por ello en sus retratos trata de captar ese «alma».